
Los Juegos Paralímpicos no dejan de sorprenderme. He señalado anteriormente el espíritu de lucha que poseen estos atletas y un claro ejemplo de ello es el japonés Toshie Oi.
El nipón se colgó una medalla de bronce con 60 años, tras salir tercero en la final de su modalidad F53/54. Oi estiró su leyenda que fue conocida hace cuatro años atrás, cuando en Atenas debutaba en el deporte con 56 años y obtuvo una medalla de plata.
El japonés acabó en una silla de rueda tras un accidente laboral en 1988 cuando era pescador. Hoy se ha convertido ena un verdadero ejemplo para todas las persona del mundo, desde aquellas que se enfadan porque algunas cosas insignificantes no le suceden en la vida hasta las que se encuentran en la situación de Oi.
Saber que se puede salir con un espíritu de lucha de una situación angustiante y complicada como la de Oi es una buena noticias para quienes buscan un respaldo o un espejo a imitar. Oi ha pasado de una profunda depresión incluyendo el alcoholismo a ser un campeón mundial del deporte y de la vida.
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