Os había manifestado que lo visto en la final femenina del Mundial de Berlín en pértiga era un espejismo. No digo que Anna Rogowska no haya merecido el máximo galardón, pero pocos días después quedó a 30 centímetros de la original Yelena Isinbayeva.
La rusa se olvidó del mal momento que vivió en la capital alemana y se alzó con nuevo récord en la Golden League de 5,06 metros en su primer intento. La rusa se embolsó 50.000 euros por batir el su propio récord mundial y aún piensa en obtener el millón de dólares por terminar invicta.
Más allá del dinero, creo que la victoria de Isinbayeva pasaba por volver a recuperar la confianza en ella misma y el festejo que realizo es una muestra de lo importante que ha sido este salto.
Lo que más destaco, es que la rusa ha callado la boca de todas aquellas personas que la defenestraron por haber caído en Alemania y ahora ¿Qué os queda por decir?
