
Es complejo entender que cuando existe una rivalidad pronunciada entre ambos conjuntos, se deja de lado el nivel con el cual llegan al juego. Así pasó con el Real Madrid y el Armani Jeans Milán, donde los locales tuvieron que esforzarse demasiado en el último curto para terminar venciendo por 82-79.
Llull se encendió en el momento justo, ahí donde deben aparecer los jugadores diferentes y por ello los de Messina terminaron celebrando. Para destacar también la buena tarea de Velickovic.
El Madrid vuelve a sacar chapa en los momentos decisivos y eso es un buen síntoma. Si al merengue le alcanza con mantenerse en partido durante los tres primeros cuartos y entra al último con todo, ganará más de lo que perderá…
