
Ya está, tarea realizada. Así podríamos definir al choque entre España y El Líbano por el Mundial de Turquía, donde los de Scariolo han cumplido con el trámite y volvieron a conocer el sabor de la victoria ante un conjunto muy débil, tal cual lo demostró el marcador final de 91-57.
Del juego no se puede rescatar nada, porque sencillamente ante un rival que no tiene categoría para jugar un Mundial pasan estas cosas. A veces pienso que a los mundiales les sobran equipos y no solamente de baloncesto, sino en fútbol también.
Ahora vendrá el turno de Canadá y se deberá cumplir también con dicho compromiso. España se ha hecho una mala imagen en este Mundial y para comenzar a borrarla debería jugar ya el cruce de octavos y ganarlo. Por el momento, nos debemos conformar con ganarle a esta clase de equipos que en un principio parecían juegos amistosos y terminaron siendo de importancia en lo matemático, no así en lo deportivo.
