
Es cierto que no es lo mismo jugar una final que un partido de temporada regular, pero cuando te quieres sacar la espina con algún equipo no importa si le ganas en una pretemporada que da igual.
Ese sentimiento de venganza presentaron los Lakers ante los Boston Celtics en el mítico Banknorth Garden, donde perdieron la final de la temporada pasada. Liderados por Pau Gasol y Lamar Odom, los californianos se quedaron con la victoria en la prórroga por 109-110.
Los Lakers volvieron a quebrarle una racha a los Celtics y esta vez fue de 12 partidos ganados. A fin de cuentas, me parece que los de Phil Jackson les han tomado la mano a los campeones y es un dato a tener presente porque se puede repetir la misma final.
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