
Tras el último partido en donde los Miami Heat se llevaron la vitoria ante los Dallas Mavericks por 88-86 tomando la ventaja en esta serie final de la NBA por 2-1, uno de los datos curiosos es que la historia señala que el Heat, el triunfador del tercer juego, en una serie empatada ha ganado el campeonato las 11 veces que la disputó desde que comenzó el formato 2-3-2 de visita alterna en 1985. Pero no deja de ser una estadística.
Más aún en una serie de finales tan pareja como esta, que hace años que no se ve, ya que todos los partidos se hacen muy peleados al extremo y se dividen los triunfos en los últimos segundos de acción. Esta vez los Heat parecen haber aprendido sobre sus errores del segundo partido y mejoraron tapando los huecos que surgen, también mejorando las opciones ofensivas y despertando a jugadores que parecían dormidos, ya que el que cese centímetros va perdiendo terreno de acción casi sin darse cuenta a esta altura.
Y más aún si en frente tienes a un Dirk Nowitzki, que parece ser indefendible cuando está encendido, no hay manera de detenerlo y con este tanque alemán las faltas no sirven bien lo dicen las estadísticas, lleva 24 de 24 en esta serie, por lo tanto la misión que adoptaron los Heat fue sacar su entorno, crucial ya que eso llevó a que el ala-pivote se molestara al no tener descargas potenciales.
Es decir que Miami se quedó con el juego 3 porque aprendió de sus errores, si bien volvió a desperdiciar una ventaja importante en el tercer cuarto, esta vez la reacción fue a tiempo haciendo de su juego sin pelota una fortaleza. Sin dudas el próximo partido será fundamental para saber hasta que día de junio se puede estirar esta serie y también se espera que al igual que Miami Heat los Dallas Mavericks corrijan errores, para los Dallas llorar penas sólo sirve para fortalecer al rival. Hoy tendremos el cuarto capítulo de esta apasionante serie, ¿quién lo ganará?