
La Copa de Liga de Campeones estuvo casi todo el tiempo en manos del Barcelona Borges, el orden en la defensa, la eficacia al momento de atacar eran los dos argumentos sencillos que imponía el equipo catalán por sobre el alemán para vestirse nuevamente como rey del balonmano europeo.
Pero ese orden alcanzado a lo largo de todo el encuentro ante el Kiel se fue diluyendo en los últimos minutos, pareciera ser que los dirigidos por Xavi Pascual se quedaron sin gasolina suficiente para terminar de concluir la vuelta final y traerse el titulo nuevamente para Barcelona.
Porque siempre contó una renta favorable, que parecía ser bien administrada. Pero no aguantó el ritmo e intensidad del choque de una final y en los últimos instantes, el Kiel y la presión de su afición derrumbaron todo aquello que había construido el equipo azulgrana con tanto esfuerzo y sacrificio.
El conjunto alemán, se aprovechó de los propios errores en defensa y la falta de resolución en ataque del Barça para empatar y luego tomar las riendas de la Final Four, cuando se esfumaba el choque y ya no daba tiempo para ninguna remontaba. Entonces, el Barcelona veía como se le escapaba como arena entre las manos otra conquista europea y no podía darle un mejor retiro a David Burrufet.
