Que la Federación Mundial de Boxeo (WBF) tiene devaluado el título del peso pesado es cierto, pero que una defensa del mismo sea entre el sudafricano Francois Botha y Evander Holyfield es demasiado.
No quiero cargar contra los títulos y la experiencia de Holyfield, pero con 47 años de edad está para dedicarse más a sus nietos que para subir en un cuadrilátero. No tengo información sobre la situación actual del patrimonio económico del boxeador, pero creo que si no fuese por el dinero, el estadounidense estaría retirado.
El cuatro veces campeón de los pesos pesado, tiene plena confianza en obtener su quinta corona. Nadie puede oponerse a ello, pero sinceramente no creo que sea posible u en todo caso de lograrlo, deberá ser gran responsabilidad de un Botha que tampoco me genera demasiada confianza.

