
Lo que se llamaba pelea del año entre Floyd Mayweather y Sugar Shane Mosley no ha sido tal, debido a la diferencia que hubo en el cuadrilátero. Primero, quiero dejar en claro que bajo mi óptica el combate del año sería si se enfrentase Floyd ante Manny Pacquiao, pero bueno en fin.
Ambos púgiles llegaban al MGM Grand de Las Vegas con la intención de quedarse con el dominio en peso welter. El candidato en la previa era Mayweather, pero los primeros dos rounds, sobre todo el segundo, vieron como por primera vez en su carrera Floyd tambaleaba en el ring por la terrible derecha de Mosley que había impactado en sendas ocasiones sobre su rostro.
Mosley dudó en liquidar a Mayweather en dicho asalto u en todo caso en seguir con ese ritmo de pelea, buscando la lucha encarnecida y no dejarse atrapar por la velocidad de Floyd. Sin embargo, el tercer asalto sirvió para que Mayweather empareje las tarjetas y de allí en adelante domine la pelea a su antojo.
Mosley se quedó sin resto y tal vez sus 38 años le pasaron factura. Llegando al noveno asalto ya no había pelea, solamente esperábamos por ver si Floyd terminaría el combate antes de los 12 asaltos o simplemente lo haría por puntos. Ésta última fue la vía por donde Floyd ganó y dejó en claro que sigue reinando en welter.