
Nunca antes del 26 de julio del 2008 había visto una imagen de temor y desorbitada en el rostro del boxeador puertorriqueño Miguel Ángel Cotto. Pues, en dicha fecha el mexicano Antonio Margarito le dio la peor paliza que haya recibido en su exitosa carrera.
Desde allí poco se había conocido de Cotto, solamente las efímeras palabras que soltaban los expertos del boxeo, quienes aseguraban que dicho combate había dejado huellas psicológicas importantes en el pugilista.
Sin embargo, el puertorriqueño ha demostrado tener sed de venganza y de querer borrar rápidamente el pasado. El próximo 21 de febrero se enfrentará ante Michael Jennings por título vacante welter de la Organización Mundial de Boxeo.
Personalmente creo que las derrotas como la que ha sufrido Cotto pueden generar dos sensaciones totalmente ambiguas. Por un lado se genera una especie de temor a dicho rival y a los que vienen detrás o sencillamente fortalecen la mente para resurgir más fuerte que en sus inicios.