La carrera boxística es complicada, desde sus orígenes, formación y hasta la consagración de los protagonistas. Pero cuanta más ruda puede ser si te transformas en un perdedor compulsivo.
Esta es la historia del inglés Peter Buckley, quién ha disputado 300 peleas de las cuales perdió 256, unos números terroríficos. Pese a que su inicio fue alentador con un empate y seis victorias consecutivas, Buckley se convirtió en un perdedor clásico.
Es una situación donde el británico encontró en el boxeo la parte buena de todo lo malo. Pues ser castigado siempre y tan rudamente le ha servido para tener prensa y tal vez recaudar dinero con ello, pero no creo que tamaña cantidad de golpes no le haya dejando ninguna secuela, pero los múltiples estudios realizados demostraron que está totalmente sano.