
Decíamos cuando el Real Madrid salió campeón de la LFP, que el fútbol europeo en general estaba premiando a los equipos que jugaban de contraataque. Esto también era producto de la semifinal que habían disputado por la Champions League el FC Barcelona y el Chelsea, donde los catalanes fueron amplios dominadores, pero el conjunto inglés fue más eficaz.
La final de Múnich volvía a enfrentar dos estilos similares, por un lado el Bayern, el equipo que fue local en su propio estadio, con un estilo de juego más audaz y ofensivo y por el otro, un Chelsea que no se esperaba llegar a estas instancias cuando a media temporada André Villas-Boas era despedido.
Roberto Di Matteo se hacía cargo del equipo, el nacido en Suiza era prácticamente un anónimo para la elite del fútbol mundial, hasta que poco a poco su nombre empezó a resonar. Primero ganando la FC Cup, luego eliminado al Barça y ayer, siendo ganador de la primera UEFA Champions League para el conjunto de Londres, el del magnate Roman Abramovich.








