
Todos aquellos que tienen una leve noción del fútbol, habrán notado que para el derbi de mañana sábado en el Santiago Bernabéu, el aire que se respira entre los merengues es de triunfalismo. Está claro que el equipo de José Mourinho está mejor que la temporada pasada, de hecho, los seis puntos de ventajas sobre el FC Barcelona lo demuestran, pero hay un exceso de triunfalismo que puede ser contraproducente.
No se debe olvidar que el rival será el que les ha amargado todos los festejos los últimos años, con excepción de la pasada Copa del Rey. Mourinho eso lo sabe bien, por ello está trabajando constantemente en evitar que sus dirigidos se relajen y crean que el derbi ya está ganado antes de jugarlo.
El FC Barcelona en esta ocasión, como en pocas, no llega como el favorito, pese a ser el equipo más ganador del mundo en los últimos años y uno de los que mejor fútbol ofrece en la historia desde la conducción de Josep Guardiola. El favoritismo merengue está asentado en la diferencia de puntos que lleva el Real Madrid y en su condición de local, pero no deberán olvidarse a quienes se enfrentan, porque la desilusión será mayor que las anteriores si no vencen.