
No voy a decir que el mejor Tiger Woods está de vuelta, pero por algo se empieza. El estadounidense vive otra realidad tras haber ganado el Chevron World Challenge, dos años y 19 días después de ganar su último título. Tiger necesitaba este triunfo como el agua en el desierto, porque la sequía ya se había transformado en algo más y cuando a los deportistas se les mezcla lo negativo en lo deportivo con lo psicológico, puede hasta terminar con su carrera.


Keegan Bradley batió en el desempate del PGA a Jason Dufner, juntos hicieron posible una definición donde el drama se transformó en el principal jugador, Dufner a falta de tres hoyos sacaba cinco golpes a Bradley, quien encarnó la mejor remontada que se recuerda en un Grand Slam.





Este refrán se está haciendo eco en la vida de Tiger Woods, el cual parece haber recobrado su mejor nivel en una de las semanas más complicadas de toda su vida. Pues, el golfista estadounidense hace un par de días comunicó oficialmente su divorcio de Elin Nordegren, algo que se pensaba lo podía afectar aún más.