
En la Argentina culminó la 3º edición del Mundial Juvenil para menores de 20 de rugby, donde los pequeños “All Blacks” se adjudicaron con autoridad y suma facilidad por tercer año consecutivo el certamen.
La final fue protagonizada por dos equipos que se conocen y mucho, Australia y Nueva Zelanda, uno imaginaba que el resultado en una final podría ser más escueto, más cerrado. Pero no fue así, los “baby Blacks” doblegaron con holgura, a sus vecinos. Imponiendo un juego dinámico, con varias facetas de juego generando el desgaste del rival que veía como los hombres de negro se introducían una y otra vez en su in-goal.



Aún falta mucho para que nuestro seleccionado de rugby pueda estar en la elite del mejor campeonato europeo, pero con trabajo y dedicación a las divisiones menores el tiempo puede darle su oportunidad. Pero para eso es importante mantener un nivel, un piso del cual empezar a despegar.



