
El suizo demostró su calidad de juego en los momentos más calientes del encuentro de segunda ronda del Masters 1000 de Madrid y se quedó con una victoria agónica ante un gran retador, Feliciano López.
Ninguno regaló nada al otro, se hicieron fuertes en el saque y desde ahí intentaron poner condiciones en el juego. El ibérico se mantuvo siempre firme y enérgico para seguir el ritmo que proponía Roger, pese a que cuando el número tres del mundo aceleraba las devoluciones a Feliciano le costaba responder de la misma manera.









