Para evaluar, analizar, perdonar si se puede y sobre todo para mejorar. Estas son las sensaciones que me quedan luego de que Carlos Pardo perdió la vida en la NASCAR México Series 2009.
El piloto del equipo Motorcraft Racing venía en primer lugar de la competencia y defendiéndose de los ataques de Jorge Goeters, cuando en dicha puja un roce sobre el coche de Pardo lo hizo estrellarse contra los muros del ovalado Miguel E. Abed, de Puebla a unos 220 kilómetros por hora.
Con solamente observar el vídeo, era previsible saber el final trágico. Sencillamente el coche de Pardo se desintegró contra unos muros, que verdaderamente no entiendo la función que cumplen, me parece que esto es algo que las autoridades del óvalo y sobre todo de la NASCAR no previeron y ahora están las consecuencias.
Es cierto que correr en un óvalo implica casi el doble de riesgo que en cualquier otro circuito, los pilotos son conscientes de ello desde el momento en que se sientan al coche, pero el deber de las autoridades de la categoría es proteger la salud de los pilotos y aquí queda demostrado que hubo negligencias.
¿Responsabilidad de Jorge Goeters? Con el periódico del lunes es fácil hablar, es cierto, pero creo que parecía una puja más de las tantas que vemos en diversas carreras. Es decir, me parece que si esos muros hubiesen estado ubicados de la forma correcta y no con semejante punta mirando hacia el óvalo, estaríamos hablando de un grave accidente, pero creo que no de una muerte
¿Es segura la NASCAR México Series? Basta con decir que ninguna categoría del mundo del automovilismo es ciento por ciento segura, pero sí creo que en esta categoría las cosas no se están haciendo bien. No puede ser que en un lapso de cinco años tengamos dos muertos, ya que todos recordarán el fallecimiento de Marcelo Núñez en Monterrey.