
Y no me pesa decirlo ya que el gran circo que armaron alrededor del regreso de Michael Schumacher a la F1 no fue más que una mentira para juntar entradas para reflotar el GP de Europa que iba camino a ser un fracaso. Todo mundo lo dijo y sobran argumentos para decirlo y afirmarlo.
Resulta difícil creer que un grupo de médicos especializados y de los mejores que existen se hayan dado cuenta tan tarde que el cuello del alemán no resistiría un GP de F1. Finalmente, los aficionados que compraron las entradas por el Kaiser y por honor a él y para ver una de las vueltas más históricas de la F1, no tendrán su dinero de vuelta.
Un golpe bajo y un chantaje sin nombre. Esperemos que esté Fernando Alonso al menos y que no anuncien ahora su participación para que luego la FIA diga que no estará, pero las entradas estarán vendidas. En este circo de la F1 hay muchos payasos, pero también sobran ladrones.
