
Como no podía ser de otra manera, la Fórmula Uno tuvo un cierre de temporada emocionante, acorde a un campeonato muy irregular por parte de todas las escuderías. Lewis Hamilton y su McLaren fueron quienes prevalecieron dentro de la mediocridad de esta temporada y el inglés se convirtió en el piloto más joven en obtener un campeonato con 23 años, nueve meses y 27 días, despojando a Fernando Alonso con 24 años, 1 mes y 27 días.
El GP de Brasil puso todos los condimentos necesarios, una partida con lluvia, un desarrollo con la pista sin agua y el regreso del diluvio sobre el final. Ingresando en la última vuelta, Felipe Massa era el campeón, pues estaba primero y Hamilton sexto, pero cuando en el box de Ferrari ya se festejaba la corona, Hamilton adelantó a Glock que no cambió los neumáticos para pista húmeda y terminó dejando como vencedor al inglés por tan solo un punto.
Así de parejo fue el cierre, claro que para os que nos gusta el deporte motor, consideramos esta temporada como una de las más irregulares en la historia de las escuderías grandes. Tal es así, que los diversos líderes que hubo en todo el torneo, ninguno consiguió obtener más de siete puntos de ventaja sobre el segundo.
A fin de cuentas, Hamilton con el último suspiro evitó una nueva catástrofe en la escudería británica, como la del año anterior y terminó coronándose como campeón de la F1.
Por su parte, Fernando Alonso finalizó segundo y ha quedado en la quinta colocación del campeonato mundial. Renault y el asturiano han cerrado de manera brillante una temporada que pintaba muy negra, y esto hace pensar en una posible continuidad.
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