
La emoción que sentí al ver el tú a tú que protagonizaron Hiroshi Aoyama y Marco Simoncelli en 250cc fue terrible. Además, como si fuera poco, se sumaba Héctor Barberá, el cual será un factor clave en la definición del campeonato.
En un trazado como Sepang, donde en los papeles la Gilera de Simoncelli debía andar mucho mejor que la Honda del japonés, vimos algo inusual. Pues, Aoyama llevó su máquina al 150%, mucho más de lo que realmente podía dar, exigiéndola hasta en las partes donde tocó césped.
El piloto del Scot Racing lo desgastó de una forma increíble a Simoncelli y terminó ganando por una diferencia que bajo ningún punto de vista se veía en la pista. Pareciera que un problema en la Gilera del italiano, más precisamente en la caja de cambios le hizo baja el ritmo, a tal punto que compartiría la segunda colocación con Barberá.
Por la lucha que ha dado Aoyama en un trazado desfavorable para él y por todo lo que ha realizado en el campeonato, en donde no era tenido en cuenta como candidato al inicio del mismo, merece ser el campeón
