
Para os que dudaban de la excelentísimas condiciones técnicas de Valentino Rossi (Yamaha) en ésta temporada, el italiano os ha dado una bofetada muy fuerte. “Il Doctore” sigue demostrando que es el piloto más grande en la historia del Moto GP.
Bajo una lluvia torrencial se adjudicó el Gran Premio de Estados Unidos en Indianápolis, cuando los comisarios deportivos suspendieron la carrera a falta de siete vueltas, por las malas condiciones del trazado. El agua caída y la suciedad hicieron flamear la bandera roja para dar por terminada la competencia.
Rossi ganó luego de imponer una remontada tremenda en condiciones que un ser humano normal no podría. El italiano pasó del cuarto al primer lugar que ostentaba Hayden (Honda) y que por la suspensión no perdió la segunda plaza tras el asedio de Jorge Lorenzo (Yamaha) quién finalizó tercero.
Por otra parte el actual campeón y por pocas horas, Casey Stoner (Ducati) fue cuarto, mientras que Daniel Pedrosa (Honda) octavo. Rossi se encamina manso y tranquilo hacia su octava corona en la categoría y ha renacido desde las cenizas como un ave fénix para acallar todas las críticas y susurros.
