
Nunca mejor dicha esta frase que lleva el título. Pues, el Sevilla se quedó eliminado de la Champions League, tras caer en el Sánchez Pisjuán ante el Sporting Braga por 3-4 y quedarse desnudo ante su afición, algo intolerable para una plantilla que por características debía jugar esta edición.
No quisiera estar en el sentimiento de los aficionados del Sevilla, pero si yo fuese hincha de este club, hoy me daría vergüenza ver como ha quedado eliminado. Fue un equipo lleno de horrores defensivos, por momentos se pareció a la defensa del Atlético de Madrid de Javier Aguirre y Palop tuvo una actuación más que decepcionante, la cual debería hace replantear su continuidad en el club.
No se puede pecar tan grave en una instancia decisiva y ante un equipo que en la previa era mucho menos. De hecho estoy convencido que el Sevilla es mucho más que el Braga en cuanto a nombres, pero ha sido mucho menos en cuanto a fútbol desplegado y en cuanto a responsabilidad dentro del campo.
¿El entrenador? Bueno, mejor no hablar de ciertas cosas, dice una canción y realmente en este caso tiene toda la razón, porque no se puede ni calificar el trabajo de Antonio Álvarez al mando del Sevilla, de tan malo que ha sido.