Pudo haber sido el final. Si esa es la frase que mejor le sienta a éste triste recuerdo para los amantes del fútbol y en especial del Barcelona. Hoy 24 de septiembre, se cumplen 25 años de la lesión que Goikoetxea le propinó a Diego Maradona y que es una de las más recordadas en la historia del fútbol mundial.
Barcelona le ganaba 2-0 al Bilbao, cuando Diego tomó la pelota en el centro del campo y de repente surgió Andoni Goikoetxea como una lanza, para clavar su botín en la majestuosa zurda del argentino. El saldo fue una “rotura del maléolo peroneal del tobillo izquierdo con desviación y arrancamiento del ligamento lateral interno con desgarro”, manifestó el médico culé, Carles Bestit.
Los medios de comunicación no se hicieron esperar los titulares fueron desde “Carnicero” hasta “Goikos no” (AS). Diego tardaría 4 meses en volver, siendo operado esa misma noche, mientras que el criminal del Goikoetxea tendría una sanción de 18 partidos y de 10 con la apelación posterior, una vergüenza.
El fútbol es claramente un deporte de contacto y roces, pero se vislumbra cuando en una entrada existe la intención de lesionar a un colega, ya que el mismo jugador sabe cuándo puede hacerlo y cuando no. Javier Clemente, siempre polémico, declaró estar orgulloso de sus jugadores, creo que básicamente porque éste tipo de fútbol es el que siempre destacó a sus equipos.
Lo concreto, es que hoy ya se cumple un cuarto de siglo de aquella entrada canallesca y por suerte el “Diez” pudo retornar sin secuelas, algo que solamente él pudo hacer, teniendo en cuenta lo difícil que es regresar de una lesión tan grave.

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