
El equipo conducido por Frank Rijkaard (tal vez hasta dentro de unas horas) cayó por 0-1 en Old Trafford, ante el Manchester United. Un golazo a los 13’ de Scholes, le dio la ventaja necesaria a los “diablos rojos” para viajar a Moscú y disputar la final de la Champions League.
De arranque se produjo una jugada que no deja dudas, es un claro penal a Lionel Messi, no sancionado por el árbitro Herbert Fandel, quién demoró una eternidad para pitar la falta, pero fuera del área. No me caben dudas que la infracción es sobre la línea del cuadro mayor, lo cual implica penal. Pero ya está, no se sancionó y no es excusa para tapar el bajo rendimiento del Barça, pero si cabe destacarlo porque el trámite del encuentro hubiera tomado otro rumbo.
El Barça, dependía de lo que organizara Messi, pero este estaba muy solo, la camiseta número 9 flameaba dentro del campo, porque de Samuel Eto’o ni noticias, tal vez deberían fijarse si no se les olvido sacarlo del vestuario. Uno de los partidos más flojo desde que el camerunés viste la casaca azulgrana, encima justo cuando circula el rumor de su alejamiento del club.
El Barcelona con esta caída suma 2 años sin títulos, algo extremadamente preocupante para un club, de la historia y envergadura de los culé. Este es el fin de Franck Rijkaard, primero porque no ha ganado nada y los resultados son los que mandan en la mayoría de los países excepto en Inglaterra, segundo porque si se queda será un calvario hasta que termine la liga. Y por último la mística del técnico con la plantilla ya no es la misma.
Hay mar de fondo en las cercanías del Barcelona, y la descompresión más elocuente es la salida del holandés. En las próximas horas comenzarán a circular los diversos nombres que se barajarán como nuevo entrenador. Lo cierto que no creo solamente en la ida de Rijkaard, muchos comenzarán a empacar sus maletas. La primera opción es la del italiano Zambrotta, quién debería irse por vergüenza propia, toda una vida jugando al fútbol y aún no sabe que no se debe cerrar con un despeje para el centro del campo.
Ma allá de los errores en defensa, que hasta Puyol y Milito los produjeron, con una falta de entendimiento propia de dos marcadores que no se conocieran, el Barca ha tenido una falta de gol espantosa. Por este motivo y diversos más los azulgranas se quedaron si jugar la final, mientras que el Manchester ira por su tercera copa, después de haberla obtenido en 1968 ante Benfica y en 1999 ante el Bayer Munich.
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