
No basta con jugar mejor que Brasil, con presionarlo y hacer que sus jugadores se sientan incómodos, con manejar el balón. A Brasil hay que marcarle goles para derrotarlo, porque tarde o temprano la verdeamarela logra anotar.
Así fue lo que pasó en las semifinales de la Copa Confederaciones en el partido disputado entre Brasil y Sudáfrica. La selección de Joel Santana jugó un correcto partido, pero no logró marcar y eso hace imposible pensar en vencer a Brasil.
Brasil nació para jugar finales, tal vez no guste su juego, menos con Dunga, pero lo concreto es que pasan los técnicos y las finales se repiten. Ganar o perder en la final es otro punto de análisis, pero el estar ya significa mucho.