
No puedo entender que en pleno siglo XXI continúen los robos dentro de un campo de juego como en aquellas finales de la década del 60-70. Hemos visto un claro hurto al Atlético Madrid en Anfield frente al Liverpool, por parte del juez sueco Martin Hansson.
Los de Aguirre ganaban 1-0 con gol de Maxi Rodríguez (37’) y parecía que ya tenían los tres puntos en el bolsillo y hubiese sido así de no aparecer la ridícula acción del árbitro Hansson. El colegiado en el minuto 94 cobró un penal inexistente de Pernia a Gerrard, que éste último transformó en gol.
La verdad es una vergüenza con todas las letras, Hansson no puede salir ileso de esta situación. La UEFA deberá evaluar su accionar y suspenderlo como corresponde.
