
El derbi de la ciudad catalana entre el Barcelona y el Espanyol, será recordado más por lo extradeportivo que por el fútbol en sí. El Barça se impuso 1-2 sobre el final, en un encuentro que estuvo plagado de errores por parte del árbitro Medina Cantalejo.
La primera mitad era totalmente a favor de los culé, pero como es costumbre ya en éste ciclo, les cuesta demasiado marcar un gol. Por ello, el Espanyol sacó provecho de la primera y única posibilidad que tuvo en los primeros 45 minutos. Coro (19’) marcó el 1-0 en una acción donde se produjo una falta sobre Valdés que el juez no señaló.
El segundo tiempo, el Barça se plantó con un claro 3-4-3 incluyendo a Samuel Etoo por el lateral Abidal. El Espanyol que al finalizar los primeros 45 minutos sufrió la expulsión de Nene, se vio más acorralado en la segunda mitad por los de Guardiola.
Cuando se disputaban 68 minutos, el encuentro se vio interrumpido por los incidentes que ocurrieron en las gradas. Los aficionados radicales barcelonistas, los “Boixos Nois”, arrojaron bengalas a los aficionados blanquiazules, por lo que Cantalejo suspendió el encuentro durante diez minutos.

Reanudado el juego, el Barça arremetía contra la valla de Kameni pero no podía marcar y hasta llegó a jugar con tres nueves por momentos con Etoo, Henry y Bojan. Messi como en la primera mitad lideraba a los culé que buscaban la igualdad y que llegaría por intermedio de Henry (76’).
Sobre el ocaso del encuentro y con tantas situaciones vividas, no podía faltar una polémica que se analizará durante toda la semana. Nuevamente Medina Cantalejo en escena, transformándose en más protagonistas que el propio derbi, señaló un penal inexistente sobre Etoo que Messi (95’) aprovechó para poner el 1-2 y marcharse de Montjuïc con los tres puntos.
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