
Con lo mucho que aprecio a Rafa Benítez por la gran labor que ha realizado desde su arribo a Anfield, debo criticar que está siendo demasiado conservador en su juego. En el empate a uno con su clásico rival Everton, los “Reds” pecaron de ser muy especulativos y terminaron agrandando a un rival que no puso otra cosa que no sea empeño.
Por tal motivo, el Manchester United ha alcanzado al Liverpool en la cima de las clasificaciones y aún con un juego pendiente. Cuando parecía que este sería el año que el Liverpool podría volver a conquistar la Premier, los planteos de Benítez son austeros.
No lo digo solamente por el partido de ayer, sino porque he venido observando fecha tras fecha como el entrenador manda mensajes de precaución continuamente a sus dirigidos con las modificaciones que realiza cuando va ganando.
El Liverpool nunca ha sido un equipo que deleite con su juego, sino que siempre fue más bien práctico que lujoso, pero en la actualidad está pecando de ser demasiado cauteloso y ya lo está pagando caro.