
La primera final de la Supercopa disputada en Mestalla, arrojó un partido emocionante y con muchos goles. El Valencia venció al Real Madrid por 3-2 y dejó la llave en suspenso para la vuelta en el Santiago Bernabéu.
Rápidamente el campeón de la Liga se adelantaba en el marcador por 1-0 con un gol de Van Nistelrooy (13’) y reflotaba en la afición del conjunto “che”, los fantasmas de la temporada pasada. Sin embargo, los conducidos por Unai dejaron en claro durante todo el partido que no piensan asemejarse al Valencia tibio, pálido y pavoroso de Koeman.
El Valencia llegó al empate en la segunda mitad gracias a Mata (55) y a los pocos minutos Villa (59) de cabeza daba vueltas las acciones decretando el 2-1 a favor de los locales. Pero los de Schuster no pensaban darse por vencidos y el tulipán Van Nistelrooy (67 se hacía presente nuevamente en la red tras pase de Robben y dejaba igualada la contienda en dos.
Parecía que el partido moriría con una paridad sellada, pero los locales tenían un pequeño resto físico y fueron en busca del tercer gol. Conquista que llegaría a los 87 minutos de juego con Vicente, para dejar la tranquilidad de viajar a Madrid con una pequeña ventaja pero importante.
El Valencia mereció ganar y lo hizo, transformó a Iker Casillas en la gran figura de la jornada y fue por éste que el Madrid no cayó por más goles. Ahora en el Bernabéu será otro partido, pero la temporada ha comenzado de forma alentadora para el conjunto de Mestalla, que intenta dejar atrás un pasado temeroso, doloroso y confuso.