
Realmente Nueva Zelanda no merece estar en un torneo así, le da mucho desprestigio, pero así son las cuestiones burocráticas. Si hilamos fino en todos los campeonatos, jamás entenderíamos porque participan algunos equipos que rozan el amateurismo.
Así con todo el amateurismo encima, porque se sabe que en Nueva Zelanda el fútbol no es ni siquiera el tercer deporte en preferencia para sus habitantes, se presentaba a la Copa Confederaciones. Pues, para desgracia de éstos, se topó con la campeona de Europa y la mejor selección del mundo por el momento, España.
Tal fue la accesibilidad con la que España ganó el juego por 5-0, que Fernando Torres pudo darse el lujo de ser el jugador que más rápido en la historia marcó un hat-trick con la roja, Fábregas y Villa completaron la manita. La supremacía del conjunto de Del Bosque fue abrumadora y los segundos 45 minutos estuvieron demás.
A no confundirse, España goleó, ganó y gustó, pero jugó contra un rival que tranquilamente podría estar jugando en la última división de alguna liga menor de Europa.
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