
Si había que perder un partido, jamás pensé que sería ante los Estados Unidos. No estoy desprestigiando al seleccionado de fútbol norteamericano, pero sencillamente no parecía capaz de detener semejante racha ganadora de España.
Pero, los merecimientos en el fútbol no existen y eso quedó claro en el juego que disputaron ambos seleccionados por la semifinal de la Copa Confederaciones. No me pareció que EE.UU. haya merecido ganar el juego, pero tampoco creo que lo debía hacer España, un equipo al que ya comienzan a tomarle la mano…
La clave del juego fue muy sencilla, la marca que realizaron los yankees sobre Xavi, el jugador encargado de armar juego en la roja, fue perfecta. Por momentos se veía como el centrocampista del Barça tenía que retroceder hasta la posición de Puyol, por la asfixia que ejercían los estadounidenses.
Esto, sumado a los gruesos errores defensivos y a la falta de creación (la ausencia de Iniesta fue clave), terminaron por coronar una noche para el olvido que cortó la racha de 35 partidos sin conocer la derrota.
