
La final que ambos equipos esperaban que aconteciera en Anápolis, Brasil, en el Grand Prix, donde siempre los locales se habían adjudicado el torneo. Pero llegó España, por primera vez invitada, y rompió con el invicto de los sudamericanos y se cobró en su propia casa la dolorosa derrota del mundial de 2008.
Sabor a revancha había entre los jugadores españoles que compitieron en aquel mundial, esta plantilla esperaba ansiosa la final ante Brasil. Fue un partido donde ninguno ha regalado nada y pusieron lo mejor de sí, pero fueron los dirigidos por José Venancio los que golpearon primero y supieron con criterio e hidalguía mantener la renta.
Cuando la verdeamarelha reaccionó siempre chocó con un portero “gigante” y una defensa que parecía la muralla china. Cada minuto que pasaba más difícil se hacía entrar en el campo español y así España se tomó revancha de la amarga derrota del mundial y se consagró como la mejor selección del momento de fútbol sala, pues es la campeona de Europa y venció en este mundialito al campeón del mundo.