
Nadie respeta la historia, la camiseta y mucho menos a los jugadores actuales que actúan en los clubes grandes del fútbol argentino, que en la mayoría de los casos no merecen estar en estas instituciones.
Lejos del Independiente de Bochini, del San Lorenzo de Veira, del River de Alonso y del Racing de Cárdenas están las realidades de los clubes más poderosos del fútbol criollo. Un párrafo aparte merece Boca, el cual atraviesa un mal torneo doméstico, pero ha sido el máximo ganador en la última década y el club que mejor representó al fútbol argentino en los torneos internacionales.
Velez, Lanús, Colón y el maravilloso Huracán con un estilo brasilero, asoman como los verdaderos animadores del certamen y la verdad me gusta. Me agrada porque son todos equipos que apuestan a las divisiones inferiores en su mayoría y que no se olvidan de realizar un fútbol bello y que le gusta a la gente.
Muchos ídolos antepasados de los clubes grandes se deben estar revolcando de dolor y vergüenza al ver como jugadores de escasos recursos futbolísticos, llegan a vestir dicha camiseta. Vergüenza tiene que darles a los actuales jóvenes estar ocupando el lugar de aquellos que supieron forjar la historia del club y cuando el dinero casi no existía…
