El juego brusco, las patadas e inclusive ahora también los golpes de puños se están haciendo un clásico en los partidos de pretemporada del fútbol sudamericano. Hace un par de semanas en hacíamos referencia al hecho de violencia que enfrentó a Gonzalo Bergessio, jugador de San Lorenzo en Argentina, con casi todo el equipo de River de Uruguay.
Ahora un hecho similar se hizo presente entre equipos de las mismas nacionalidades. Tanto argentinos como uruguayos se vieron envueltos en una verdadera batalla campal tras un encuentro que se suponía amistoso entre Newell´s y Peñarol. Todo empezó con un encontronazo en mitad de cancha entre Mateo (Newell´s) y Mozzo (Peñarol) que derivó en la participación de ambas plantillas en una guerra basada en empujones, corridas y golpes de puños.
En mi opinión la poca sanción disciplinaria que deriva de esta clase de partidos lleva a este tipo de comportamiento. Los jugadores saben que pueden sacarse la bronca, producto de las frustraciones, en estos partidos de pretemporada porque la sanción es escasa y en muchos casos hasta inexistente.
No obstante vale aclarar que me parece una locura que se produzca esta clase de escándalos en un espectáculo en el cual solo tendría que reinar el juego limpio haya o no sanción.