Imposible es no asociar cada episodio como el que vivió Miguel García con los de Antonio Puerta y Dani Jarque. Lo bueno, es que el caso García ha terminado con un final mejor que los de Puerta y Jarque.
Tras abrirle una vía respiratoria, los servicios médicos del club Salamanca emplearon un desfibrilador para restablecer el ritmo cardíaco normal del jugador de la Unión. Este actuar rápido y eficiente le permitió a García seguir con vida y ser trasladado al Hospital Clínico de Salamanca donde continúa su recuperación.
La medicina aplicada por los especialistas jugó a favor de García y eso es muy importante, porque un actuar rápido le ha permitido mantenerse en este mundo. Estos casos se están sucediendo demasiado seguidos y la verdad es preocupante y no sé si se puede responsabilizar a alguien porque los clubes toman las medidas de seguridad correctas y muchos especialistas dicen que no son fáciles de detectar los problemas en el corazón que puedan causar estos cuadros y que en su mayoría son con consecuencias fatales.