Martín Palermo sigue escribiendo las páginas gloriosas del fútbol argentino y aún más las de Boca Juniors. El atacante se despachó nuevamente con un hat-trick, esta vez ante Colón de Santa Fé en el partido que el Xeneize venció por 3-1.
Palermo es como el vino, cuanto más viejo mejor. Todos hablaban de que su nivel no era el mejor y hasta algunos aficionados pedían su salida, pero el nueve mundialista respondió con creces y dejó en claro porque es el máximo artillero en vigencia del fútbol argentino.
Tantos goles marcó Martín que hasta hace discutir a los estadistas quienes ya perdieron la cuenta aunque la mayoría coincide que lleva 227 tantos. Lo concreto es que Palermo pareciera no retirarse nunca y se mantiene siempre con la misma vigencia en la portería rival. Sus movimientos pocos ortodoxos fuera del área se transforman en letales y bellos dentro de ella.
Está claro que Martín Palermo nació con la tarea de marcar goles y realmente su trabajo lo hace a la perfección. El nueve vive del gol y Palermo ha hecho de esto una adicción que sufren los rivales.