
No solamente porque es un terrible exceso que cinco jugadores del “Tri” hayan dado positivo por clenbuterol, sino porque no es la primera vez que sucede esto en la selección mexicana de fútbol. En la Copa Confederaciones de 1997, el defensa Claudio Suárez dio positivo por nandrolona, en la Copa América de 1999, los mediocampistas Raúl Rodrigo Lara y Paulo César Chávez dieron positivo, el primero por testosterona, el otro por nandrolona aunque en ambos casos fueron absueltos ya que extrañamente, como casi nunca, la contraprueba dio negativo.
Ahora son cinco los jugadores que dieron positivo en la Copa de Oro: Antonio Naelson “Sinha”, Edgar Dueñas, Christian Bermúdez, Francisco Javier Rodríguez y Guillermo Ochoa. La Federación Mexicana de Fútbol ha confirmado la salida de los jugadores y manifestó que los reemplazos ya están en camino; y aquí está el grave error, porque sencillamente toda la plantilla debería ser expulsada del torneo y se le tienen que devolver los puntos del primer partido a El Salvador.
Y lo peor de todo es que ahora la culpa la tienen los pollos que comieron los jugadores durante los días 18, 19 y 20 de mayo, teniendo en cuenta que el clenbuterol se utiliza para incrementar los músculos, que en algunos casos se utiliza para el asma, en la mayoría de los casos en el ganado porcino, vacuno y en pollos y gallinas. Pero resulta extraño que la plantilla haya comido pollo durante tres días seguidos, justo antes del control del 21 de mayo, ¿no se saben estas cosas con anticipación?
En definitiva, me parece que la justicia deportiva tiene que llegar y México no puede ser más partícipe de este torneo, porque claro está que tiene muchas chances de ganarlo y eso sería realmente pobre con esta situación