Generalmente cuando un boxeador no es rival para un campeón del mundo, se dice que no dio la talla. Pues aquí en la Champions League ha pasado lo mismo con el Stuttgart, el cual fue claramente inferior al último campeón Barcelona.
Con un Lionel Messi descollante en toda la semana, porque no solamente marcó un doblete ante los teutones, sino que venía de hacer tres goles ante el Valencia por la Liga, los conducidos por Pep Guardiola se instalaron en los cuartos de final y con una holgura terrible, por lo que son una apuesta de fútbol más que segura.
Nadie duda que el nivel del Barcelona fue excelente, pero claramente el Stuttgart no ha sido un rival de su talla. Veremos qué sucede en los cuartos de final, de todos modos estos partidos deben ganarse y el Barcelona siempre gana, cualquiera sea su rival, por ello soñar con retener la orejona no es descabellado.
