
En un año que retorna de una grave lesión y que no haya superado el corte de un grande, algo que solamente le ha pasado dos veces, fue demasiado duro para Tiger Woods. Realmente su actuación en el Open Británico me sembró un manto de dudas, acerca de cómo reaccionaría de cara al PGA Championship.
Pero, Tiger como todo campeón puede tambalear pero es muy complicado noquearlo. Pues, su victoria en Grand Blanc (Michigan), le ha dado otro panorama de cara a lo que será el último grande del año.
Creo que fue esencial haber levantado el trofeo en Michigan para Tiger, ya que acudió a dicho certamen en busca de confianza más que del premio en sí. El deportista con plena confianza es una cosa y sin ella algo totalmente distinto y Tiger no es la excepción.
