
No caben dudas del potencial que posee Tiger Woods, que hasta cojo y dolorido en la rodilla izquierda demuele a sus rivales.
El norteamericano pegó un rugido de tigre para mandar en la tercera jornada del Abierto estadounidense de golf. Woods se fue acomodando como candidato sobre el final de la ronda y superó con un último “eagle” en el hoyo 18 al inglés Lee Westwood.
Si bien ese fue el punto decisivo, Tiger comenzó a mandar una señal a sus competidores con un”birdie” en el 17, tras embocar pegando en el palo de la bandera directamente desde la arena del “búnker”.
Al final del último hoyo, Tiger borró las muecas de dolor para transformar su rostro con una sonrisa que vislumbraba la ansiedad por volver al triunfo del norteamericano.