
El dominio en la liga doméstica del hockey sobre patines masculino de los equipos catalanes, llevó a conformar una selección fuerte y de prestigio. El fin de semana tomaron con autoridad y con buen juego por primera vez en su historia la Copa América disputada en Vic.
En los rostros del combinado catalán había sed de revancha, pues en la última competencia los argentinos se llevaron el triunfo con un gol de oro, y eso no podía volver a repetirse. Había que romper con la historia negativa y empezar a cambiar el rumbo. La rápida apertura del marcador cambió el curso del encuentro, pues los catalanes pudieron dominar la renta.
El dominio se basó en el traslado de la bocha y siempre mirando la meta del adversario, que se venía imposibilitado de llegar a un empate o dar vuelta el marcador. Por eso se observaron algunos fuertes encontronazos entre algunos jugadores, el cotejo se volvió friccionado y bien pudo perjudicar al vencedor.
Pero los dirigidos por Jordi Camps actuaron con inteligencia cuando se dieron cuenta que ellos mandaban en el tanteador, entonces se tranquilizaron, no entraron más en el juego brusco de los argentinos y sentenciaron el encuentro con total supremacía. Cortando la racha negativa que permite empezar a escribir las páginas más gloriosas del seleccionado catalán.