
Luego de la resonante victoria ante Australia, todo hacía suponer que España se quedaría con la medalla dorada, pero así son los deportes, dinámica de lo impensado. Los chicos nacionales cayeron 0-1 ante Alemania y debieron conformarse con la presea plateada.
El comienzo fue óptimo para los conducidos por Hendricks, intentando explotar la velocidad de Tubau y Freixa. Sin embargo los teutones aprovecharon de forma casi perfecta las situaciones que provocaron. Así a la salida de un penalti-córner Zeller decretó el único gol del partido.
España intentó reaccionar y pudo llegar a la igualdad antes del entretiempo, pero el portero teutón y la falta de eficacia de los ibéricos no lo hicieron posible.
En la segunda mitad, España buscó por todos lados penetrar a la férrea defensa alemana y luego de que pasaran los minutos el cansancio se hizo sentir. Lo concreto que los españoles no pudieron poner la paridad y se quedaron con la medalla de plata como en Atlanta 1996 y Moscú 1980, que os deja con un sabor amargo, teniendo en cuenta que bajo mi óptica el partido más complicado se había ganado en semifinales.
El tercer puesto fue para Australia, luego de vencer por un marcador abultado de 6-2 a Holanda.
