No es que me preocupe, o tal vez sí, pero en los últimos dos años la natación se ha quedado sin dos exponentes máximos. Primero fue el retiro de Ian Thorpe y ahora se suma la del holandés Pieter van den Hoogenband.
La final de los 100 metros libres en Beijing de este año con el quinto puesto, fue el punto decisivo para que Van den Hoogenband decidiera dar un paso al costado y rendirse ante la nueva generación de este estilo encabezada por Bernard Sullivan.
Lo concreto que su retiro se realizó el pasado domingo en el mítico complejo surgido al lado de la vieja Tongelreep pool, la piscina de 25 metros y cuatro calles que lo vio hacer sus primeras armas. Pieter van den Hoogenband se retiró de la mejor forma, ya que desde su excelente surgimiento en Sydney 2000 donde obtuvo dos medallas doradas no nadaba por debajo de los 48 segundos.
El holandés nació con el aire de la natación en sus venas. Su madre fue subcampeona de Europa en los 800 metros libres y su padre era el kinesiólogo del seleccionado holandés que disputó los Juegos Olímpicos de Seúl 88. Es decir, estaba llamado a ser uno de los mejores nadadores en la historia de Holanda y del planeta.
Lamentablemente estas noticias no me ponen para nada contento, porque gente como Pieter van den Hoogenban me gustaría verlos pos siempre dentro del cubo de agua. De todas formas para aquellos nostálgicos como quién os narra, os dejo la gloriosa final de los 200 metros libres de Sydney 2000 cuando el holandés sorprendió a Ian Thorpe.
