El Ciudad Real se mantiene como único invicto en la Liga de Campeones tras concluir la fase de grupos, ahora pretende estirar esa racha de 10 victorias hasta las últimas instancias. No hay dudas que ello pueda ocurrir, pues las actuaciones de los ciudadrealeños invitan a soñar con convertirse en campeones invictos en la competencia europea.
El último encuentro por el grupo C, no tiene mucho por analizar. Pues el Ciudad enfrentaba al rival más débil, Fyllingen Handball, y era evidente que le proporcionaría una goleada sin atenuantes. En los primeros minutos de juego se vió claramente las intenciones de cada uno, los noruegos buscando defenderse para evitar caer por muchos goles y los manchegos dominadores del encuentro marcaban su diferencia en el arco rival con total solvencia y contundencia.
El encuentro permitió a Dujshebaev poner en cancha a los juveniles y a aquellos jugadores que menos minutos han tenido a lo largo de la competencia europea, ellos no desentonaron y demostraron a su entrenador que están a la altura de las circunstancias. Ahora que se vienen los cruces y donde una derrota puede ser determinante para volver a reinar en Europa.
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