La dura y triste realidad de la selección española de balonmano, está queriendo ser suplida con victorias por grandes diferencias ante rivales mucho menores.
Pasó ante Australia y ahora ante Argentina por 31-19, dos oponentes que aspiran a quedar lo mejor posible desde el puesto 13 hasta el 24, lo que es muy poco para España.
Sin embargo, es la realidad y hay que tomarla como tal. Evidentemente algo falló, porque de ganar un oro en el Mundial de Túnez, plata en el Europeo y bronce en Pekín en los últimos cuatro años, pasamos a estar jugando un Mundial con sparring.
No es ser ofensivo con equipos como Argentina o Australia, pero existe una diferencia abultada en cuanto a lo deportivo y pese a quién le pese, este Mundial apesta para España.
