Hemos vivido una intensa jornada de rugby el fin de semana, especialmente con la disputa de la segunda fecha del Seis Naciones. Encuentro vibrantes y con sorpresas en el marcador final fueron algunas de las secuencias acontecidas.
Sin lugar a dudas que el mejor encuentro fue el que protagonizaron Gales y Escocia, con un final no apto para cardíacos. Los del cardo hicieron todo perfecto hasta los últimos 10 minutos, aprovecharon cada oportunidad para convertir y mostraron un juego más dinámico. Sin embargo, apareció Shane Williams y con sus entradas en escena Gales pasó del fracaso a la gloria.
Gales deberá tener en claro que sus errores cometidos ante Inglaterra y que aparecieron ante Escocia deben ser mejorados, pues Irlanda o Francia no pueden permitirle una remontada como la vivida en Cardiff.
Francia dió la sorpresa de la jornada al vencer con contundencia y sin atenuantes a Irlanda. Pues uno esperaba un partido más cerrado y que culminara a favor de los actúales campeones, pero la entereza y la constante presión ejercida por los galos en defensa fue determinante para concretar una victoria que le permite ser líder junto a Inglaterra y a la cual enfrentará en la última fecha del torneo.

