
El conjunto de Nueva Zelanda retornó a la senda de victorias en la World Sevens Series, pues ya había pasado una temporada en donde el dominador de la especialidad no podía salir campeón de alguna etapa.
Luego de vencer a Samoa en la final, los dirigidos por Gordon Tietjeans volvieron a disfrutar de aquellos logros que los consagró como un equipo invencible. Mostraron su juego desequilibrante, rápido en el traslado del balón y muy efectivos en el tackle.
Así los All Blacks recuperaron la memoria y salieron de la incomodidad de no poder conseguir un campeonato. Con lo cual, al inicio de esta nueva edición de sevens los tiene como líderes y prometen dar dura batalla para quedarse con el galardón final
