Definitivamente estamos en tiempos modernos y la agresión del paraguayo José Pedroso al colegiado Marcelo Miranda en Chile, no ha sido tan grave, pero créanme que en otros tiempos, este futbolista no volvería a pisar un campo de juego.
Solamente 27 partidos le han dado a José Pedroso por intentar ahocar al árbitro del partido, que es cierto no había tenido un buen desempeño, pero nada justifica tal reacción. Y digo solamente, porque se lo podría haber expulsado de por vida y nadie hubiese objetado nada.
La vida y el fútbol le han dado una segunda oportunidad a Pedroso, que sin dudas deberá aprovechar. Es cierto que de estrangulación es casi exagerado hablar, pero la intención de agresión estuvo y con ello basta para sancionar.

