En realidad puede decirse que sí, que el conjunto galo dejó pasar una oportunidad inigualable de batir a su par de Inglaterra por un resultado abultado. Porque fue notoriamente superior, claro en el traslado del balón, en su recuperación y manejó a criterio los tiempos del encuentro, todo lo contrario mostraron los locales.
Por eso y porque Francia parece haber dejado esa etapa fatídica y reprochable que nos regaló en el mundial y que parecía que le costaría tiempo recuperar el estilo de juego vistoso que lo llevó a los primeros planos del futbol mundial. Sin embargo, con la dirección de Blanc los galos no paran de crecer partido tras partido y el examen en Wembley fue muestra de ello.




