Parece una historia que se repite Mundial tras Mundial. Cuanto menos falta, Brasil siempre comienza a jugar mejor, desplegando todo lo bello dentro del campo, sin importar quien es el rival.
En esta ocasión fue la ordenada Irlanda, que merecería estar en Sudáfrica 2010, pero lamentablemente lo mirará desde afuera. Con un autogol de Andrews en la primera mitad, Brasil se dedicó a demostrar un fútbol más agresivo sobre el área irlandesa.
Llegaría así una obra de arte que quedará en las retinas de todos los espectadores que asistieron al Emirates Stadium de Londres. Una jugada con varios toques y un exquisito tacón de Graffite, pusieron a Robinho de cara al gol para sentenciar el juego y con el estilo brasileño, no os perdáis el vídeo por favor.







